Eólicos, oportunidad o amenaza

12 Abr

Publicado no Atlántico Diario

El proyecto de instalación de un parque eólico en el monte O Galiñeiro, entre Vigo y Gondomar, con trece molinos ha levantado la polémica. La Consellería de Industria sostiene que “la energía eólica es la tecnología más madura y eficiente para producir electricidad”, mientras los comuneros de Vincios (en la foto, ante el Galiñeiro) se oponen y aseguran que ya realizan numerosas acciones que favorecen la energía verde y la ecología. El plan prevé siete parques eólicos en la comarca, con 57 molinos.“La energía eólica es a día hoy, la tecnología más madura y eficiente para producir electricidad, no produce emisiones y es una fuente de energía autóctona”. Esta es la respuesta de la Consellería de Economía, Empresa e Innovación a Atlántico ante la promoción que desde la Xunta se están haciendo de los parques eólicos en los montes.


En la zona de Vigo hay siete parques en diferentes estadios de tramitación, uno de ellos en O Galiñeiro, donde se estudia la instalación de trece molinos, que suman 57 con los de A Groba y los de la Serra do Argalo, una progresión que se frena en el Aloia con  protección ambiental al ser Parque Natural. Su publicación oficial a principios de octubre reorganizó el movimiento social de resistencia, generando el mayor rechazo a políticas energéticas de las últimas décadas. “É  escandaloso, xa o tentaron hai dez anos, agora volven coa infestación do monte”, afirma Jesús Rodríguez, portavoz de la plataforma Pola Protección da Serra do Galiñeiro, que acoge catorce agrupaciones de todo el área, entre las que están el club de espeleología Maúxo, los montañeros Celtas, asociaciones vecinales como la del Casco Vello o de Valadares, grupos ecologistas como Adega o culturales como A Revolta o el Instituto de Estudos Miñoranos.


Desde la plataforma rebaten los motivos con los que la Consellería justifica estas concesiones masivas. “Véndese como enerxía verde pero convirten as serras en parques industriais con pistas de doce metros para os trailers, gabias de formigón e contaminan a paisaxe, un elemento positivo de Galicia; destrozan habitats catalogados e secan acuíferos; din que fixan poboación no rural, pero en 2006 caeu radicalmente a poboación de Muros, a zona onde hai máis aeroxeneradores porque producen contaminación acústica; crea postos de traballo mentres duran as obras, para o mantemento traen puntualmente un ou dous técnicos de Madrid ou Zaragoza e non repercute económicamente na zona nin en Galicia que ten a terceira electricidade máis cara de Europa, exportando o 30% da súa producción”. A todos estos motivos, Rodríguez suma un problema más: “Cando cumplen o seu ciclo de vida activo, 20 anos, o que están a facer é cortar as aspas de 82 metros de longo e enterralas nos cumios, creando cemiterios clandestinos de elementos contaminantes e canceríxenos”.


Como miembro de la plataforma y del Instituto de Estudos Miñoranos, Jesús Rodríguez se declara a favor de la energía renovable, pero “con planificación, non se pode colocar un parque eólico en cada serra só por interés especulativo”. Para la plataforma, la presión social es fundamental para proteger el monte. “Xa parou unha vez os eólicos e cando a pandemia o permita sairemos outra vez á rúa con máis forza que nunca”.


Pura González es vecina de Chaín. Desde su casa se ve O Galiñeiro, donde tiene la traída de agua, al igual que las parroquias lindantes y parte de Vigo a través de Zamáns. Ingresó en la plataforma como particular. “El monte cambió en los últimos años, pero los eólicos suponen la destrucción definitiva; cada vez que hay una crisis económica, la Xunta los saca a concurso para incentivar esta producción”. 


Los terrenos afectados en O Galiñeiro es monte comunal de Vincios, pero con la Lei de Simplificación Administrativa introduce la figura de iniciativa empresarial prioritaria la Xunta tiene la última palabra en su uso. Lo justifica por la reactivación económica al agilizar los trámites, pero los comuneros la consideran una intromisión en sus competencias, ya que no pueden decidir sobre su propiedad. “Si no queremos, nos expropian para ponerlo al servicio de multinacionales”, denuncian los comuneros. 

O Galiñeiro está entre Vigo y Gondomar por lo que la comunidad de montes de Vincios gestiona este territorio. Integrada en la plataforma, rechazan los eólicos ya que afirman “ya somos verdes, tenemos servicios ecosistemáticos en el monte”. Así, cuentan con estaciones hídricas, depuradores de CO2, políticas de promoción de la biodiversidad con repoblación con frondosas y apertura del monte para acciones recreativas. 


“Los beneficios de la energía eólica non revisten en los vecinos que pagan igual de cara la energía, pero pierde el valor paisajístico de O Galiñeiro, que es un monte periurbano pequeño y las 400 hectáreas afectadas suponen gran parte de su superficie”. Así, uno de los comuneros que prefiere mantener el anonimato señala que el parque estará a poco más de un kilómetro de viviendas. “Con el eólico pasa lo mismo que con eucalipto, puede ser negativo o positivo dependiendo de donde esté colocado, lo que no puede la Xunta es poner toda Galicia a disposición de los eólicos.
Desde la Xunta defienden  la tramitación de los proyectos como “un proceso de participación pública, transparente, que busca el máximo consenso”. Aseguran

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